Un total de 132 personas fueron graduadas este miércoles en Villa Altagracia tras completar programas técnico-vocacionales impulsados por Supérate, INFOTEP y la Fundación Rica, como parte de una estrategia conjunta para fomentar la inclusión laboral y el desarrollo social.
La ceremonia se llevó a cabo en el Centro de Superación Comunitaria Supérate (CSCS) de Básima, provincia San Cristóbal, donde se celebró la segunda cohorte de egresados de esta alianza formativa.
Formación para el empleo y oportunidades reales
Durante el acto, la directora general de Supérate, Gloria Reyes, anunció que nueve de los graduados, en áreas como Contabilidad y Almacén, realizarán pasantías dentro de la misma institución hasta el mes de diciembre.
Reyes resaltó que este tipo de iniciativas permiten transformar vidas, ya que muchas de las personas egresadas provienen de contextos vulnerables y hoy tienen la posibilidad de insertarse en el mercado laboral o emprender.
“Estamos convencidos de que la educación técnica es una herramienta poderosa para romper ciclos de pobreza y generar oportunidades reales de superación”, expresó.
Áreas de formación clave para el desarrollo
Los participantes recibieron formación en oficios como contabilidad básica, manejo de almacén, ventas, informática, cocina y panadería, áreas seleccionadas de acuerdo con la demanda del entorno y las necesidades del tejido productivo local.
INFOTEP, como institución encargada de la capacitación técnica, aportó los docentes y los módulos formativos, garantizando una enseñanza de calidad con estándares nacionales.
Por su parte, la Fundación Rica ofreció apoyo logístico y seguimiento comunitario, consolidando así un modelo de intervención articulado entre el sector público y privado.
Impacto directo en la comunidad de Básima
Este esfuerzo coordinado entre Supérate, INFOTEP y Fundación Rica se enmarca dentro del objetivo de fortalecer el tejido social de comunidades rurales como Básima, brindando herramientas prácticas que mejoran la empleabilidad.
Familiares y representantes comunitarios participaron en el acto de graduación, que fue descrito como un símbolo del avance colectivo y del compromiso del Estado con el desarrollo humano.
La experiencia vivida por esta segunda cohorte valida el impacto del programa de Centros de Superación Comunitaria, que ha venido replicándose en otras zonas del país con resultados igualmente alentadores.
Gloria Reyes concluyó sus palabras afirmando que cada diploma entregado es una puerta abierta a la esperanza y una señal de que el cambio social es posible cuando se invierte en la gente.










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