Manoli Montero denunció que el deterioro de las calles ha provocado la quiebra del comercio local y el colapso del transporte en el municipio.

PIMENTEL. – En un gesto de desesperación que ha resonado con fuerza en las redes sociales, el regidor por el Partido Revolucionario Moderno (PRM) en este municipio, Manoli Montero, se arrodilló sobre una de las vías deterioradas de la comunidad para implorar al presidente Luis Abinader que visite la zona y constate personalmente la crisis que atraviesan sus residentes.
Montero, visiblemente afectado por el estado de las infraestructuras, hizo un llamado directo al mandatario para que prescinda de sus protocolos habituales durante una eventual visita.
“Señor presidente, le pido por el pueblo que venga usted personalmente a ver la situación de Pimentel. No le avise a nadie, no traiga a toda esa gente que quiere taparle los ojos ni que maquilla la realidad para que usted no sienta el terror que estamos viviendo”, expresó el concejal en un audiovisual que se ha vuelto viral.
Comercio y transporte en crisis El regidor describió un panorama desolador, señalando que el mal estado de las vías ha asfixiado la economía local. “El comercio está destruido, los negocios han quebrado porque aquí no quiere venir nadie; el acceso es imposible. Ya no sabemos cuánto gastamos al mes reparando vehículos. Aquí no se puede transitar ni en yipetas”, lamentó Montero.
El dirigente perremeísta enfatizó la urgencia de una intervención estatal, subrayando que la paciencia de los ciudadanos ha llegado a su límite. “Nosotros somos humanos, no animales. Si usted quiere que no muramos por los problemas y las enfermedades que esto genera, venga, señor presidente”, sentenció.
Un problema de larga data Esta no es la primera vez que Montero alza su voz por esta problemática. Hace dos años, el concejal solicitó formalmente que el municipio fuera declarado en estado de emergencia debido al colapso de sus calles, un deterioro que se extiende desde hace aproximadamente seis años.
Aunque hace unos meses se iniciaron trabajos de asfaltado, las quejas de los munícipes no han cesado, centradas principalmente en la lentitud de la obra y los cuestionamientos sobre la calidad del material aplicado. Con este acto, Montero busca acelerar una respuesta definitiva que permita devolver la transitabilidad y la dignidad a los habitantes de Pimentel.










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