“Siento acá en mi corazón, lo siento en mi cuerpo que Fabio sigue vivo”, aseguró este viernes a EFE Francisco Bastardo, padre del niño venezolano de nueve años que permanece atrapado desde hace nueve días bajo los escombros del edificio Taihiti, colapsado en Caraballeda, epicentro de la devastación del doble terremoto del pasado 24 de junio.
Operativo internacional
Un operativo de rescatistas locales e internacionales busca señales de vida para iniciar un complejo rescate. Equipos de España, Portugal y Venezuela desplegaron drones y perros especializados en la zona, bajo la atenta mirada de los padres y la abuela del menor.
“No pierdo la esperanza de que mi hijo va a aparecer. Hasta que el Gobierno me lo permita seguiré buscando a mi muchacho porque no he visto un cuerpo real, pero yo lo siento acá en mi corazón, lo siento en mi cuerpo que Fabio sigue vivo porque él responde a mis llamados”, expresó Bastardo con determinación.
Testimonio del padre
El padre, marino de profesión, relató que el terremoto lo sorprendió mientras navegaba por el estrecho de Ormuz. Llegó a Venezuela el domingo y desde entonces hace guardia junto al edificio de doce pisos derrumbado, donde se encontraban Fabio, su hermano mayor y la madre de ambos.
“El menor fue el que se dio cuenta, mi niño siempre ha sido muy inteligente. Llegó corriendo a la sala y le dijo a su mamá que iba a temblar. Me llegó el mensaje por la aplicación; la mamá lo abraza y ahí se corta la señal”, explicó Bastardo, quien estaba hablando con su familia por videoconferencia en el momento del sismo.
Señales de vida
La familia asegura que Fabio ha respondido en varias ocasiones. El domingo escucharon un silbido y este viernes por la mañana ruidos similares a golpes, lo que mantiene viva la esperanza de que el niño siga con vida.
Rebeca, la abuela del menor, afirmó que desde el jueves ella y otros familiares buscan a su nieto en la zona. “Sabemos que está ahí, lo sentimos, y no vamos a dejar de buscarlo”, dijo.
Contexto de la tragedia
El posible rescate de Fabio ha generado gran atención, ya que las probabilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen con el paso de los días. Sin embargo, el caso recuerda el rescate del venezolano Hernán Gil, un vigilante de 43 años que fue sacado con vida tras permanecer ocho días bajo los escombros de otro edificio.
Los terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 ocurridos el 24 de junio en la zona norte de Venezuela han dejado hasta ahora 2,595 muertos y 12,400 heridos, según las cifras oficiales más recientes.










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