Rusia y Estados Unidos dieron por terminado el marco de negociación que durante el último año sirvió como base para intentar alcanzar un acuerdo de paz en Ucrania. Ambas potencias admitieron que cualquier avance deberá construirse desde cero, con nuevas propuestas y posiblemente con una mayor participación de los países europeos.
Fin del proceso de Anchorage
El proceso había quedado paralizado desde febrero, tras la escalada del conflicto en Irán y los cambios en el escenario militar. La evolución de la guerra, con el fortalecimiento de la capacidad ofensiva de Ucrania y sus ataques en territorio ruso, redujo las posibilidades de retomar los compromisos alcanzados por los presidentes Vladímir Putin y Donald Trump durante la cumbre de Anchorage, Alaska. La reunión de Anchorage fue presentada por Moscú como un avance histórico, al marcar el regreso de Putin a un país occidental desde el inicio de la invasión en 2022. Sin embargo, los compromisos nunca fueron publicados oficialmente y con el paso de los meses quedaron sin vigencia.
Reunión en Manila
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, y el canciller ruso, Serguéi Lavrov, sostuvieron esta semana en Manila su primer encuentro desde septiembre de 2025, en el marco de la cumbre de ministros de Exteriores de la ASEAN. Rubio reconoció que las fórmulas negociadas anteriormente ya no son viables y afirmó que cualquier acuerdo futuro requerirá “nuevas ideas”. Lavrov, por su parte, calificó por primera vez los llamados “acuerdos de Anchorage” como un fracaso y responsabilizó a Ucrania de rechazar las iniciativas impulsadas por Washington.
Mediación en punto muerto
Washington admite que su papel como mediador no ha logrado los resultados esperados. Desde febrero de 2025 se realizaron múltiples contactos diplomáticos encabezados por el enviado especial Steve Witkoff, además de varias rondas de conversaciones entre Rusia y Ucrania. Esos encuentros solo permitieron concretar intercambios de prisioneros y la repatriación de cuerpos de militares fallecidos, sin avances sobre los asuntos territoriales, que siguen siendo el principal obstáculo para un acuerdo definitivo.
Europa gana protagonismo
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha reforzado el respaldo europeo y mantiene su negativa a aceptar concesiones territoriales. Al mismo tiempo, Ucrania ha intensificado los ataques contra infraestructuras estratégicas dentro de Rusia, aumentando la presión sobre Moscú. Según diversos análisis, este nuevo escenario ha llevado al Kremlin a descartar cualquier cesión territorial en una eventual negociación, alejando aún más la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz en el corto plazo.










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