Un cocodrilo descansando sobre el techo de una sala de conferencias parcialmente sumergida en un centro turístico de Kenia se ha convertido en el símbolo del impacto que el aumento del nivel de los lagos está teniendo sobre miles de familias y negocios en el valle del Rift.
Los lagos Baringo y Bogoria han alcanzado niveles que no se registraban desde hace décadas. Científicos atribuyen este fenómeno a las lluvias extremas y a los efectos del cambio climático, una situación que ha obligado a decenas de miles de personas a abandonar sus hogares y trasladarse a zonas más elevadas.
Sin embargo, para muchos habitantes el peligro continúa. Mary Milka Tiren, de 40 años, perdió a su esposo en 2011 tras un ataque de un hipopótamo cuando salía de trabajar en un complejo turístico que hoy permanece bajo el agua. Años después, su hijo sobrevivió al ataque de un cocodrilo que estuvo a punto de arrancarle un brazo.
“Quería arrancarle todo el brazo, pero sus compañeros lograron rescatarlo después de una larga lucha”, relató.
Según Jackson Komen, del Servicio de Vida Silvestre de Kenia (KWS), el incremento de ataques no responde a un aumento en la población de cocodrilos, sino a que el lago se ha expandido hasta quedar muy cerca de las viviendas.
Además, explicó que la desaparición de las zonas ribereñas también ha provocado que los hipopótamos invadan áreas habitadas en busca de alimento.
Riesgo de desastre ecológico
Un análisis realizado por la agencia AFP con imágenes satelitales de Copernicus Sentinel y NASA Landsat muestra que la superficie del lago Baringo ha crecido un 70 % desde 2010, mientras que el lago Bogoria aumentó un 21 % durante el mismo período.
La expansión de ambos cuerpos de agua ha reducido considerablemente la distancia que los separa, lo que genera preocupación entre los expertos.
Komen advirtió que, si ambos lagos llegaran a unirse, podrían alterarse gravemente sus ecosistemas, poniendo en riesgo la supervivencia de peces, cocodrilos e hipopótamos.
Por su parte, el científico Matthew Herrnegger, de la Universidad de Recursos Naturales y Ciencias de la Vida de Australia, señaló que el desbordamiento del lago Bogoria hacia el Baringo ya habría comenzado, aunque todavía se desconoce cuál será el impacto definitivo.
Turismo y educación, entre los más afectados
El crecimiento de los lagos también ha golpeado con fuerza la economía local. Al menos cuatro complejos turísticos han quedado completamente sumergidos y otro permanece abandonado en una isla.
En el lago Bogoria, famoso por sus flamencos y aguas termales, el aumento del nivel del agua ha reducido la presencia de aves y cubierto varios manantiales, provocando una fuerte caída del turismo.
Las autoridades estiman que los ingresos por esta actividad pasaron de cerca de un millón de dólares anuales a apenas 200 mil dólares.
El sector educativo tampoco ha escapado a los efectos de la emergencia. Al menos 12 centros escolares han resultado afectados por las inundaciones y algunos quedaron completamente bajo el agua.
En la escuela Kokwa Island, unos 240 estudiantes y empleados deben cruzar diariamente el lago Baringo en el único transbordador disponible, mientras cocodrilos e hipopótamos ingresan al recinto durante la noche. La institución incluso tuvo que contratar personal de seguridad para proteger a los alumnos.
Las autoridades temen que la situación empeore con la llegada de nuevas lluvias asociadas al fenómeno de El Niño, mientras muchas familias continúan sin recursos para trasladarse definitivamente.
“Estamos indefensos. Sé que debo irme, pero no tengo cómo hacerlo”, lamentó Faith Mpayei, madre de cinco hijos, cuya vivienda está cada vez más cerca de quedar cubierta por las aguas.
