Considerada la persona más anciana del mundo, Ethel Caterham celebró este viernes su 117 cumpleaños en una residencia de ancianos en el condado de Surrey, a las afueras de Londres. Su longevidad ha sido atribuida a su espíritu independiente y a una filosofía de vida sencilla: “Nunca discuto con nadie, escucho lo que dicen y luego hago lo que quiero”, comentó con motivo de la celebración.
Caterham es una de las únicas 13 personas en la historia que han alcanzado esa edad, lo que convierte su vida en un referente mundial de longevidad.
Una vida marcada por independencia
Nacida en 1909 en Shipton Bellinger, al sur de Inglaterra, Ethel May Collins (su nombre de soltera) emprendió una vida independiente desde los 18 años, cuando viajó en barco a la India para trabajar como niñera. Tras regresar a Inglaterra, se casó con el oficial del Ejército Norman Caterham, con quien tuvo dos hijas.
Después de la muerte de su esposo, aprendió a conducir a los 67 años y continuó haciéndolo hasta cumplir los 97, demostrando su carácter decidido y su afán de autonomía.
Reconocimiento internacional
La celebración de su cumpleaños reunió a familiares y residentes del centro donde vive, además de recibir una felicitación especial del hombre más anciano del mundo, el brasileño João Marinho Neto, de 113 años, quien le envió una fotografía con la frase “Parabéns Ethel” (Felicidades, Ethel).
Esta es la segunda ocasión en que ambos, considerados los más longevos del planeta, mantienen contacto.
La historia de Caterham, marcada por la moderación y la independencia, se ha convertido en un ejemplo de longevidad y resiliencia, inspirando a nuevas generaciones sobre la importancia de mantener hábitos sencillos y una actitud positiva frente a la vida.
