El representante demócrata por Nueva York, Adriano Espaillat, publicó en el periódico Diario Libre un artículo de opinión titulado “República Dominicana ante los aranceles de Trump”, en el que alerta sobre el impacto negativo que tendría para el país un eventual aumento de aranceles impulsado por el expresidente Donald Trump.
En su análisis, el congresista —miembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos y defensor del acuerdo DR-CAFTA— sostiene que la reciente decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, que declaró ilegales buena parte de los aranceles generalizados impuestos por Trump, debió marcar un punto de inflexión hacia una política comercial más racional y alineada con el Estado de derecho.
Riesgos para sectores estratégicos
Espaillat advierte que la insistencia en mantener o rediseñar esos gravámenes, ahora bajo otros mecanismos legales, genera incertidumbre económica y afecta directamente a socios estratégicos como la República Dominicana.
Subraya que el modelo exportador dominicano se ha consolidado sobre la base del acceso preferencial al mercado estadounidense, por lo que un aumento arancelario —que podría alcanzar hasta un 15 %— erosionaría su ventaja competitiva.
Entre los sectores más vulnerables menciona las zonas francas, dispositivos médicos, tabaco y textiles, así como productos agrícolas como aguacates, tomates, ajíes y pepinos, que enfrentarían mayores costos de entrada al mercado estadounidense frente a competidores de otros países.
Impacto en la diáspora y las remesas
El legislador también alertó sobre un efecto indirecto en la diáspora dominicana, particularmente en ciudades como Nueva York. El encarecimiento de productos importados se traduciría en precios más altos en bodegas, supermercados y pequeños negocios, elevando el costo de vida de miles de familias trabajadoras.
A su juicio, este escenario podría reducir el envío de remesas, uno de los pilares fundamentales de la economía dominicana.
Llamado a una estrategia firme
Espaillat calificó como contradictoria la justificación de estas medidas bajo el argumento de proteger la economía estadounidense, cuando en la práctica, afirma, impone cargas tanto a aliados estratégicos como a consumidores dentro de Estados Unidos.
En su conclusión, planteó que la República Dominicana debe responder con firmeza y estrategia, defendiendo el comercio justo, diversificando mercados y apoyándose en mecanismos multilaterales.
Asimismo, aseguró que desde el Congreso trabajará para fortalecer la supervisión legislativa sobre la política comercial, con el objetivo de evitar decisiones unilaterales que perjudiquen a aliados confiables y a millones de consumidores en ambos países.










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