SANTO DOMINGO. – En un giro inesperado ante las recientes intervenciones municipales, la Asociación de Buhoneros de la Avenida Duarte y la Federación de Trabajadores del Comercio en la Economía Informal (FENTEC) presentaron una propuesta a la Alcaldía del Distrito Nacional: asumir el costo total del remozamiento de sus puestos de venta a cambio de que se les permita permanecer en la zona.
Durante una vigilia pacífica, los trabajadores manifestaron su total disposición para colaborar con el plan de embellecimiento de la ciudad que encabeza la alcaldesa Carolina Mejía, asegurando que cuentan con los medios para estandarizar y mejorar la estética de sus casetas sin que el Ayuntamiento tenga que invertir fondos públicos.
Voluntad de cambio sin costo para la ciudad
Yajaira Pérez, representante de los vendedores, explicó que el sector informal es consciente de la necesidad de organizar la arteria comercial más importante del país. Sin embargo, enfatizó que el orden no debe lograrse a costa del sustento de miles de familias.
“Estamos dispuestos a llegar a acuerdos para arreglar nuestras casetas y embellecer la Duarte con nuestros propios recursos, sin que la alcaldía tenga que invertir un solo peso”, afirmó Pérez, destacando que el objetivo es trabajar con dignidad y en orden.
Un sustento en riesgo
La propuesta surge como respuesta al temor de un desalojo masivo que afectaría directamente a madres solteras y personas de la tercera edad que, por sus condiciones de salud o edad, no tienen acceso al mercado laboral formal. Se estima que la actividad comercial en la avenida Duarte sustenta, de manera directa e indirecta, a unas 300,000 personas.
Los manifestantes recordaron que el puesto de venta informal representa, para la mayoría, la única vía para costear medicamentos, vivienda y alimentación. “No somos delincuentes, somos trabajadores que buscamos la comida día a día”, recalcaron durante la jornada.
Llamado a la mesa de diálogo
Los buhoneros hicieron un llamado directo a la alcaldesa Carolina Mejía para que establezca una mesa de diálogo donde se pueda formalizar este acuerdo de autogestión. Invocaron, además, la filosofía del expresidente Hipólito Mejía, quien en su momento sostuvo que el Estado no debía desplazar a los trabajadores informales si no era capaz de ofrecerles una reubicación digna.
Los gremios unificados advirtieron que, mientras esperan una respuesta oficial, se mantendrán vigilantes y en pie de lucha para garantizar que el progreso de la ciudad no signifique el aumento de la pobreza para los trabajadores de la economía informal.









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