La agencia Moody’s elevó la calificación crediticia de República Dominicana de Ba3 a Ba2, manteniendo una perspectiva estable.
Este cambio obedece al sólido crecimiento económico del país y su creciente diversificación sectorial. Ambos factores refuerzan la resiliencia ante choques externos y mejoran los ingresos nacionales.
La mejora también reconoce avances institucionales y estabilidad política. Moody’s destaca que, pese a ciertos desafíos fiscales, el país ha fortalecido su capacidad de gestión económica y política pública.
Diversificación y crecimiento sostenido
Durante los últimos 15 años, la economía dominicana ha crecido cerca de un 5% anual. Ese ritmo, junto al aumento del ingreso per cápita, posiciona al país como una de las economías más dinámicas de la región.
Sectores como el turismo, la construcción y las zonas francas impulsan esta diversificación. La inversión extranjera directa se mantiene fuerte, apoyada por la confianza de los mercados.
El constante flujo de remesas, junto a ingresos turísticos en aumento, han fortalecido las reservas internacionales, reduciendo la vulnerabilidad externa.
Estabilidad institucional y política
Desde 2020, las instituciones públicas han experimentado mejoras notables. Reformas constitucionales y administrativas han promovido la transparencia y eficiencia.
La Ley de Responsabilidad Fiscal es una de las iniciativas clave que establece reglas para controlar el gasto público. Además, se ha consolidado el sistema financiero y se ha fortalecido la regulación bancaria.
La estabilidad social y política, con baja polarización, continúa siendo un valor estratégico. Esto ha contribuido al ambiente favorable para atraer inversión y afianzar las políticas económicas.
Perspectiva estable, pero con retos fiscales
Moody’s mantuvo la perspectiva en “estable”, señalando que aún persisten desafíos estructurales. Entre ellos, una baja presión tributaria y una alta proporción de deuda en moneda extranjera.
Para 2025 se proyecta un déficit fiscal del 3.2% del PIB, y una deuda pública estable en torno al 48%. Sin embargo, la recaudación, que apenas alcanza el 16% del PIB, sigue siendo un reto significativo.
El servicio de deuda sigue elevado, con intereses representando el 21% de los ingresos del Estado en 2024. Dos tercios de la deuda están denominados en moneda extranjera, lo que incrementa el riesgo cambiario.
Techo crediticio y riesgos ESG
Moody’s también mejoró el techo soberano en moneda local a Baa2 y el techo en moneda extranjera a Baa3. Esto refleja mayor confianza en la estabilidad institucional y económica del país.
No obstante, el perfil de riesgo ambiental sigue siendo un factor que limita la calificación. La alta exposición a eventos climáticos extremos representa una amenaza para la estabilidad fiscal y social.
¿Qué puede mejorar o empeorar la nota?
Una mayor recaudación fiscal, gracias a reformas tributarias profundas, podría mejorar la calificación. También ayudaría reducir la dependencia de deuda en divisa extranjera.
Por el contrario, un deterioro del crecimiento económico o del balance fiscal podría implicar una rebaja. Igualmente, una caída sostenida en reservas internacionales o desajustes externos podrían afectar negativamente la nota.
La mejora otorgada por Moody’s representa un respaldo a la gestión macroeconómica del país, pero también plantea el reto de continuar con las reformas estructurales pendientes.









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