La ministra de Interior y Policía, Faride Raful, se pronunció con firmeza este miércoles tras la audiencia en la que el juez Raymundo Mejía impuso medidas de coerción contra el comunicador Ángel Martínez, imputado por difamación e injuria en su contra.
Durante sus declaraciones, Raful no solo celebró el avance del proceso judicial, sino que denunció un patrón sostenido de ataques que, según explicó, provienen tanto del exterior como desde dentro del propio aparato estatal.
El juez dispuso que Martínez debe pagar una garantía económica de RD$500,000, presentarse periódicamente ante las autoridades e iniciar un impedimento de salida del país mientras continúa el proceso.
“La discriminación ha venido desde adentro y desde afuera”
Raful expresó que las agresiones verbales y campañas de descrédito en su contra han sido constantes, y no únicamente por parte de actores externos.
Aseguró que ha sentido también presiones provenientes de sectores internos, incluso de figuras que operan dentro del propio Estado.
“Yo creo que siempre ha habido tanto interno como externo”, dijo, refiriéndose a la discriminación y al intento de deslegitimar su autoridad.
Aunque no mencionó nombres, dejó entrever que existen personas en las sombras que han incentivado estos ataques por razones políticas o institucionales.
“Mi familia y yo peleamos en equipo”
Visiblemente determinada, Raful defendió su integridad personal y profesional, destacando los valores con los que fue formada. “Mi abuelo decía siempre que uno no se lleva nada en la vida que no sea su propia dignidad.
Y cuando afectan tu dignidad, usted tiene que luchar hasta el final, y yo eso no voy a permitirlo”, expresó.
Afirmó que viene de una familia unida y con principios firmes, y que no permitirá que los ataques personales afecten su labor como servidora pública ni su entorno más cercano.
Señala límites en el debate público
La funcionaria también hizo un llamado a establecer límites en la confrontación política y mediática. Subrayó que el debate de ideas es válido y necesario, pero advirtió que se ha cruzado una línea peligrosa cuando ese debate se convierte en persecución personal.
“Una cosa es el terreno político, que tú no debatas ideas. Pero que dentro de ese marco tú ataques a una persona, eso es imposible”, expresó.
En ese sentido, reafirmó que usará todos los mecanismos legales a su disposición para hacer valer su derecho a la dignidad y proteger su imagen.
Un mensaje directo a sus detractores
El caso contra Ángel Martínez marca un precedente en un contexto de creciente tensión entre figuras públicas y comunicadores digitales.
La ministra dejó claro que está dispuesta a enfrentar a quienes, desde cualquier posición o plataforma, pretendan desacreditarla mediante el uso de informaciones falsas, campañas de descrédito o discursos de odio encubiertos como opinión pública.
La funcionaria no solo se refirió al proceso judicial en curso, sino que hizo una defensa enérgica de su derecho a ejercer su cargo sin ser víctima de agresiones disfrazadas de debate democrático.
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