La esposa del presidente del Gobierno español, Begoña Gómez, investigada por presunto tráfico de influencias y con prohibición de salir del país, recibió autorización judicial para viajar a Londres y asistir a la graduación de su hija, pero no pudo acompañar a su marido, Pedro Sánchez, a la cumbre de la OTAN en Turquía, según un auto publicado este lunes.
Tal y como lo había solicitado, Gómez fue autorizada “a viajar a Londres (Reino Unido) entre los días 8 y 10 de julio, para lo que se le hará entrega de su pasaporte”, indicó la resolución emitida por un juez en Madrid.
Sin embargo, el magistrado le denegó el permiso para asistir a la cumbre de Ankara, alegando que “Turquía no pertenece al espacio de libertad, seguridad y justicia de la Unión Europea, en el que la cooperación policial y judicial en asuntos penales se ve facilitada”. Además, el documento subrayó que Gómez había sido invitada únicamente por razones de cortesía institucional, sin tener una intervención activa en el evento.
Investigación judicial
El pasado 20 de junio, un tribunal de Madrid ordenó que Gómez fuera juzgada por un jurado por cargos de tráfico de influencias, entre otros, y le prohibió salir del país. La medida incluyó la entrega de su pasaporte y la obligación de presentarse ante las autoridades dos veces al mes hasta que se dicte sentencia.
En abril, el juez Juan Carlos Peinado la había acusado formalmente de malversación, tráfico de influencias, corrupción y apropiación indebida de fondos. La investigación se abrió dos años antes en torno a la creación de una cátedra en la Universidad Complutense de Madrid que Gómez codirigió, y sobre el supuesto uso de recursos públicos y contactos personales para promover intereses privados, acusaciones que tanto ella como Sánchez niegan.
Hasta el momento, no se ha fijado fecha para el juicio, considerado políticamente muy dañino para el dirigente socialista, cuya coalición de gobierno atraviesa una etapa de fragilidad.
Contexto político
El caso de Begoña Gómez se suma a otras causas judiciales que en los últimos meses han salpicado a allegados de Pedro Sánchez, aumentando la presión sobre el Ejecutivo y generando cuestionamientos sobre la estabilidad de la coalición.
La decisión judicial de permitirle viajar a Londres, pero no a Turquía, reflejó la aplicación estricta de las medidas cautelares impuestas, en un momento en que la atención internacional se centra en la cumbre de la OTAN y en el papel de España dentro de la alianza.










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