Este lunes 14 de julio de 2025 se conmemora el 23 aniversario luctuoso del doctor Joaquín Balaguer Ricardo, expresidente de la República Dominicana y una de las figuras más influyentes y controversiales de la historia política del país en el siglo XX.
Balaguer falleció en el año 2002 a la edad de 95 años, dejando tras de sí un legado marcado por grandes obras de infraestructura, un estilo autoritario de gobierno y una influencia política que aún resuena más de dos décadas después de su partida.

Balaguer: entre el poder y la polémica
Balaguer gobernó el país en múltiples períodos: primero como colaborador directo de la dictadura de Trujillo, luego como presidente títere en los años 60, y posteriormente de forma electa en los períodos 1966–1978 y 1986–1996.
Durante su mandato se levantaron presas, escuelas, autopistas, acueductos y barrios enteros, en lo que muchos consideran una de las mayores transformaciones físicas del país.
Sin embargo, su legado también carga con denuncias de represión, desapariciones forzadas y persecución de opositores, especialmente durante los llamados “Doce Años”.
Ofrendas florales y actos en su memoria
Como ya es tradición, simpatizantes, excolaboradores, dirigentes del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y ciudadanos de distintas partes del país acudieron este lunes al Cementerio Cristo Redentor, donde descansan los restos del exmandatario, para rendirle tributo con ofrendas florales y mensajes de recordación.
El PRSC destacó que su pensamiento político sigue vigente, y que su visión nacionalista, conservadora y de orden ha sido uno de los pilares que marcó la segunda mitad del siglo pasado en la República Dominicana.
Vigencia política y debates
A 23 años de su muerte, Joaquín Balaguer continúa siendo una figura divisoria. Para algunos, fue el presidente constructor, el poeta ilustrado, el garante del orden.
Para otros, un caudillo que prolongó las estructuras del autoritarismo trujillista en plena democracia.
En múltiples espacios académicos, políticos y mediáticos se sigue debatiendo sobre su legado, su impacto en las instituciones y su influencia en los líderes que lo sucedieron.
Incluso, muchas de las frases de Balaguer siguen citándose como referencias del discurso político dominicano, como su célebre: “La corrupción se detiene en la puerta de mi despacho”.
Hoy, la figura de Balaguer permanece como símbolo del poder político tradicional dominicano, y su aniversario luctuoso vuelve a encender el debate entre quienes lo ven como una guía y quienes exigen una revisión crítica de su papel en la historia nacional.










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