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Banco Mundial advierte que 1,200 millones de jóvenes buscarán empleo en los próximos 15 años

El mundo enfrenta una creciente brecha entre la cantidad de jóvenes que llegarán a la edad laboral y las oportunidades de empleo disponibles. De acuerdo con proyecciones citadas por el Banco Mundial, unos 1,200 millones de jóvenes de países en desarrollo buscarán incorporarse al mercado laboral durante los próximos 10 a 15 años, mientras que se prevé la creación de apenas 400 millones de puestos de trabajo. La diferencia plantea un desafío que trasciende el ámbito económico y podría tener repercusiones en materia de estabilidad social, migración e inseguridad si los países no logran generar oportunidades para esta nueva generación. El organismo plantea que la respuesta debe comenzar con inversiones tempranas en salud, educación, infraestructura, tecnología y seguridad alimentaria, además de políticas que permitan al sector privado crear y ampliar puestos de trabajo. Capacitación vinculada al mercado laboral Uno de los ejemplos citados se encuentra en India, donde un centro de formación respaldado por una alianza público-privada capacita a cerca de 38,000 personas cada año en áreas como ingeniería y manufactura. La formación está diseñada de acuerdo con las necesidades del mercado, lo que permite que prácticamente todos sus egresados encuentren empleo o incluso desarrollen sus propios emprendimientos. El Banco Mundial también destaca experiencias en otros países. En Ghana, por ejemplo, un programa de tutoría matemática mediante WhatsApp logró avances de aprendizaje equivalentes a un año escolar en ocho meses, con un costo aproximado de US$5 por estudiante. En América Latina y el Caribe, siete países trabajan mediante una alianza regional para fortalecer los sistemas de salud desde la atención primaria y ampliar el acceso a estos servicios. Tres pilares para generar empleos Ante el desafío demográfico, el Grupo Banco Mundial propone una estrategia basada en tres pilares. El primero consiste en crear infraestructura física y humana, desde electricidad y transporte hasta educación y atención sanitaria. La institución considera que invertir en las personas es tan importante como desarrollar infraestructura física para atraer inversiones y generar empleos. El segundo es crear un entorno favorable para los negocios, mediante normas claras y regulaciones previsibles que reduzcan la incertidumbre y permitan a emprendedores y empresas invertir y expandirse. El tercer pilar es ayudar a las empresas a crecer, facilitando acceso a capital, financiamiento, garantías y seguros contra riesgos políticos. En este sentido, el organismo cita como ejemplo una garantía de financiamiento para el comercio destinada al Banco do Brasil, que permitiría movilizar unos US$700 millones para pequeñas empresas, especialmente del sector agrícola. Infraestructura, agroindustria, salud y manufactura La estrategia prioriza sectores con capacidad de generar empleos a gran escala, entre ellos infraestructura y energía, agroindustria, atención primaria de salud, turismo y manufacturas con valor agregado. El organismo sostiene que la creación de puestos de trabajo a gran escala dependerá principalmente del sector privado, especialmente de las micro, pequeñas y medianas empresas, que concentran una parte importante del empleo. Una oportunidad para la economía mundial Las proyecciones demográficas también representan una oportunidad económica. Para 2050, más del 85 % de la población mundial vivirá en países en desarrollo, lo que supondrá un crecimiento significativo tanto de la fuerza laboral como de los mercados de consumidores. Según el planteamiento, generar empleos en estas economías podría contribuir a elevar los ingresos, fortalecer la estabilidad y reducir algunas de las presiones que impulsan la migración irregular y la inseguridad. Al mismo tiempo, las economías desarrolladas podrían beneficiarse de mercados emergentes más fuertes, nuevos socios comerciales y cadenas de suministro más resilientes. El Banco Mundial advierte que el desafío no radica en la ausencia de oportunidades, sino en reducir los riesgos que impiden movilizar inversiones hacia los países y sectores con mayor potencial de generación de empleo. La institución sostiene que actuar con anticipación permitiría convertir el crecimiento demográfico en un motor de desarrollo y estabilidad. De lo contrario, los países podrían terminar enfrentando las consecuencias de una crisis que, por sus características demográficas, ya puede anticiparse.

El mundo enfrenta una creciente brecha entre la cantidad de jóvenes que llegarán a la edad laboral y las oportunidades de empleo disponibles. De acuerdo con proyecciones citadas por el Banco Mundial, unos 1,200 millones de jóvenes de países en desarrollo buscarán incorporarse al mercado laboral durante los próximos 10 a 15 años, mientras que se prevé la creación de apenas 400 millones de puestos de trabajo.

La diferencia plantea un desafío que trasciende el ámbito económico y podría tener repercusiones en materia de estabilidad social, migración e inseguridad si los países no logran generar oportunidades para esta nueva generación.

El organismo plantea que la respuesta debe comenzar con inversiones tempranas en salud, educación, infraestructura, tecnología y seguridad alimentaria, además de políticas que permitan al sector privado crear y ampliar puestos de trabajo.

Capacitación vinculada al mercado laboral

Uno de los ejemplos citados se encuentra en India, donde un centro de formación respaldado por una alianza público-privada capacita a cerca de 38,000 personas cada año en áreas como ingeniería y manufactura.

La formación está diseñada de acuerdo con las necesidades del mercado, lo que permite que prácticamente todos sus egresados encuentren empleo o incluso desarrollen sus propios emprendimientos.

El Banco Mundial también destaca experiencias en otros países. En Ghana, por ejemplo, un programa de tutoría matemática mediante WhatsApp logró avances de aprendizaje equivalentes a un año escolar en ocho meses, con un costo aproximado de US$5 por estudiante.

En América Latina y el Caribe, siete países trabajan mediante una alianza regional para fortalecer los sistemas de salud desde la atención primaria y ampliar el acceso a estos servicios.

Tres pilares para generar empleos

Ante el desafío demográfico, el Grupo Banco Mundial propone una estrategia basada en tres pilares.

El primero consiste en crear infraestructura física y humana, desde electricidad y transporte hasta educación y atención sanitaria. La institución considera que invertir en las personas es tan importante como desarrollar infraestructura física para atraer inversiones y generar empleos.

El segundo es crear un entorno favorable para los negocios, mediante normas claras y regulaciones previsibles que reduzcan la incertidumbre y permitan a emprendedores y empresas invertir y expandirse.

El tercer pilar es ayudar a las empresas a crecer, facilitando acceso a capital, financiamiento, garantías y seguros contra riesgos políticos. En este sentido, el organismo cita como ejemplo una garantía de financiamiento para el comercio destinada al Banco do Brasil, que permitiría movilizar unos US$700 millones para pequeñas empresas, especialmente del sector agrícola.

Infraestructura, agroindustria, salud y manufactura

La estrategia prioriza sectores con capacidad de generar empleos a gran escala, entre ellos infraestructura y energía, agroindustria, atención primaria de salud, turismo y manufacturas con valor agregado.

El organismo sostiene que la creación de puestos de trabajo a gran escala dependerá principalmente del sector privado, especialmente de las micro, pequeñas y medianas empresas, que concentran una parte importante del empleo.

Una oportunidad para la economía mundial

Las proyecciones demográficas también representan una oportunidad económica. Para 2050, más del 85 % de la población mundial vivirá en países en desarrollo, lo que supondrá un crecimiento significativo tanto de la fuerza laboral como de los mercados de consumidores.

Según el planteamiento, generar empleos en estas economías podría contribuir a elevar los ingresos, fortalecer la estabilidad y reducir algunas de las presiones que impulsan la migración irregular y la inseguridad.

Al mismo tiempo, las economías desarrolladas podrían beneficiarse de mercados emergentes más fuertes, nuevos socios comerciales y cadenas de suministro más resilientes.

El Banco Mundial advierte que el desafío no radica en la ausencia de oportunidades, sino en reducir los riesgos que impiden movilizar inversiones hacia los países y sectores con mayor potencial de generación de empleo.

La institución sostiene que actuar con anticipación permitiría convertir el crecimiento demográfico en un motor de desarrollo y estabilidad. De lo contrario, los países podrían terminar enfrentando las consecuencias de una crisis que, por sus características demográficas, ya puede anticiparse.

Steffany Baez

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