El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, asumirá el cargo el próximo 7 de agosto en una ceremonia que se celebrará en Cali, en un hecho sin precedentes en la historia republicana del país, al convertirse en el primer mandatario en tomar posesión fuera de Bogotá.
El acto se realizará en la Arena USC, de la Universidad Santiago de Cali, y contará con la presencia de miembros del Congreso colombiano e invitados internacionales, entre ellos el rey Felipe VI y los presidentes Javier Milei y Santiago Peña, según informó el equipo del mandatario electo.
La decisión de trasladar la ceremonia desde la capital ha generado debate político. De la Espriella sostiene que la elección de Cali representa el inicio de una política de descentralización del Estado, con la intención de acercar la administración pública a las distintas regiones del país.
De Popayán a Cali
Inicialmente, el presidente electo había planteado realizar la investidura en una guarnición militar de Popayán, en el Cauca, como homenaje a las Fuerzas Armadas. Sin embargo, la propuesta fue descartada por razones de seguridad y ante el riesgo asociado a la actividad del volcán Puracé, que permanece en alerta naranja.
Posteriormente, el equipo de De la Espriella confirmó a Cali como sede de la ceremonia, que tendrá lugar en un recinto con capacidad para más de 2,300 personas.
El mandatario electo ha señalado que este cambio constituye «el primer paso de una política de descentralización que llevará al Estado a las regiones».
Un mensaje político en medio de cuestionamientos
La propuesta inicial de realizar la investidura en una instalación militar generó críticas por el simbolismo de una ceremonia presidencial vinculada directamente con las Fuerzas Armadas.
El analista y profesor de derecho internacional Fabián Cárdenas consideró que la iniciativa podía interpretarse como un mensaje de respaldo a los organismos de seguridad y de endurecimiento de la política frente al narcotráfico y los grupos armados, en contraste con la estrategia de diálogo promovida por el presidente saliente, Gustavo Petro.
De la Espriella también ha planteado una reorganización territorial del poder, que contempla convertir a Barranquilla en una capital alterna y establecer sedes presidenciales en Cali y Medellín.
Investidura austera y protestas anunciadas
El presidente electo ha adelantado que la ceremonia será «austera» y sin celebraciones masivas. Después del juramento, prevé realizar un homenaje a las Fuerzas Militares y la Policía en el Cantón Militar Pichincha, aunque este acto aún no ha sido confirmado oficialmente.
Mientras tanto, el bloque de izquierda encabezado por el Pacto Histórico anunció que no reconocerá el resultado electoral y que no participará en la ceremonia de investidura.
Sus dirigentes también convocaron manifestaciones en Barranquilla, Bogotá y Cali, como parte de una jornada que han denominado de «desobediencia civil» contra el nuevo Gobierno.
