Un nuevo análisis de corales milenarios de las islas Galápagos (Ecuador) confirma que el cambio climático está amplificando el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur, que hoy es un 37 % más intenso que en la era preindustrial, según un estudio de investigadores británicos y estadounidenses publicado en la revista Science.
El Niño ocurre cuando las aguas superficiales del Pacífico central y oriental se calientan intensamente e interactúan de forma anómala con la atmósfera, alterando los patrones climáticos en todo el planeta. Sus efectos incluyen sequías, inundaciones, incendios forestales y blanqueamiento coralino, además de impactos en la agricultura y la salud pública.
Corales como registro climático
Para constatar la influencia del calentamiento global, los autores recurrieron a modelos paleoclimáticos de alta resolución, reconstruyendo las temperaturas de la superficie del mar de los últimos 1,000 años mediante mediciones geoquímicas de corales modernos y fosilizados de Galápagos.
La composición química de las capas de carbonato cálcico que forman los corales ofrece un registro sensible de los cambios de temperatura oceánica. Los investigadores compararon estos datos con simulaciones preindustriales de 12 modelos climáticos, concluyendo que la variabilidad de El Niño ha aumentado considerablemente junto al calentamiento global.
El incremento más acusado se ha producido en los últimos 40 años, periodo en el que la variabilidad moderna es 36.5 % mayor que en la era preindustrial, debido a la mayor frecuencia e intensidad de los eventos.
Intensidad sin precedentes
“No hemos observado ningún momento en el pasado en el que los eventos de El Niño hayan sido tan intensos como lo son hoy en día. Desde hace 40 años la severidad del fenómeno no es normal comparada con los últimos mil años”, señaló la autora principal del estudio, Julia Cole, directora del Departamento de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente de la Universidad de Míchigan.
El hallazgo refuerza la evidencia de que el cambio climático de origen humano está amplificando fenómenos naturales, generando riesgos crecientes para ecosistemas y sociedades. Los investigadores advierten que la intensificación de El Niño podría traducirse en impactos más severos en la agricultura, la seguridad hídrica y la salud pública, además de acelerar la degradación de ecosistemas marinos como los arrecifes de coral.
