SANTO DOMINGO. – La Cámara de Diputados aprobó en primera lectura el proyecto de ley que declara el 23 de septiembre de cada año como el “Día Nacional del Pelotero”, en homenaje al legendario beisbolista dominicano Osvaldo Virgil Pichardo, primer quisqueyano en jugar en las Grandes Ligas.
La iniciativa fue propuesta por el diputado Franklín Romero y busca reconocer de manera oficial el aporte histórico de Virgil al deporte nacional, así como el legado de todos los peloteros dominicanos que han llevado con orgullo el nombre del país a escenarios internacionales.
Osvaldo Virgil, pionero en las Grandes Ligas
Virgil debutó en las Grandes Ligas el 23 de septiembre de 1956 con los Gigantes de Nueva York, convirtiéndose en el primer dominicano en alcanzar ese nivel del béisbol profesional.
Su carrera marcó un hito en la historia deportiva de República Dominicana y abrió las puertas a generaciones de peloteros que hoy son figuras clave en las ligas mayores.
El proyecto destaca su trayectoria no solo como jugador, sino también como formador de talentos y símbolo de inspiración, siendo una de las figuras más respetadas en el ámbito del béisbol tanto nacional como internacional.
Reconocimiento a una pasión nacional
Durante la presentación del proyecto, el diputado Franklín Romero subrayó que el béisbol es más que un deporte en República Dominicana, es parte esencial de la identidad y la cultura del pueblo.
“El 23 de septiembre debe convertirse en una fecha de orgullo nacional, para celebrar a nuestros atletas, su disciplina, sacrificio y amor por el país”, expresó el legislador.
Próximos pasos legislativos
Con la aprobación en primera lectura, el proyecto pasará ahora a revisión en comisión y posterior discusión para una segunda lectura.
De ser aprobado definitivamente por ambas cámaras, se convertiría en ley, institucionalizando la fecha como parte del calendario oficial de celebraciones nacionales.
Legado deportivo y cultural
La eventual proclamación del “Día Nacional del Pelotero” no solo honraría a Osvaldo Virgil, sino que abriría espacio para rendir homenaje anual a todos los jugadores dominicanos que han forjado una de las tradiciones beisboleras más sólidas del mundo.
Además, se contempla que en cada conmemoración se promuevan actividades educativas, deportivas y culturales en escuelas, comunidades y estadios, resaltando el impacto del béisbol en el desarrollo social de la nación.
