La alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, devolvió el esplendor a la calle María Viuda de la Cruz al inaugurar el parque lineal Villa Consuelo, una intervención de 400 metros lineales que transformó un espacio antes ocupado por basura y escombros en un entorno seguro y apropiado para el esparcimiento.
La iniciativa incluyó un mural artístico en la pared exterior del Centro Educativo Juan Pablo Duarte, ejecutado dentro del programa “Paseo de los Colores” de la Dirección General de Proyectos Estratégicos y Especiales de la Presidencia (Propeep).
Bienestar comunitario y coordinación institucional
Durante el acto, Mejía destacó que la entrega del parque lineal Villa Consuelo es un ejemplo tangible de cómo las instituciones públicas trabajan de manera coordinada para el bienestar de las comunidades. “Este trabajo tiene el propósito, en primer lugar, de llevar bienestar a la gente”, expresó la ejecutiva municipal, quien además agradeció la colaboración de comunitarios y comerciantes para mantener el espacio en óptimas condiciones.
La alcaldesa recordó otras recuperaciones de alto impacto realizadas por la Alcaldía, como la transformación de un vertedero improvisado en el parque Caonabo Beato y la inauguración del parque lineal Villa María, tras más de 50 años de ocupación por comercios y desechos.
El regidor José Eddy Otaño fue reconocido por su trabajo en representación de comunidades aledañas, mientras que el director de Propeep, Robert Polanco, resaltó la alianza institucional que permitió convertir la vía en un punto de encuentro cultural y comunitario.
Arte, memoria y tradición
El mural del nuevo parque lineal ocupa 1,600 metros cuadrados de arte público, con representaciones de la vida cotidiana, la tradición del carnaval y figuras históricas vinculadas al Centro Educativo Juan Pablo Duarte, como Freddy Beras Goico, Manolo Tavárez Justo, Hatuey de Camps y Dámaso Marte.
También se incluyeron referencias a los hermanos Manuel y Pancho Fortuna, destacados jugadores de baloncesto del sector, y a juegos tradicionales como la vitilla, trúcamelo, la plaquita y brincar la cuerda, símbolos de la memoria colectiva de Villa Consuelo.
La intervención transformó un espacio degradado en un parque lineal arborizado, con áreas verdes, bancos, iluminación adecuada y un mural que fortalece la identidad comunitaria. “Cuando el arte, la cultura y la participación comunitaria se integran a estas intervenciones, también se fortalece el sentido de pertenencia de los ciudadanos”, afirmó Polanco.
