La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley que propone mantener el horario de verano durante todo el año, eliminando el tradicional cambio de hora en primavera y otoño. La iniciativa, que ahora deberá ser debatida en el Senado y posteriormente recibir la firma del presidente Donald Trump, busca poner fin a una práctica que durante décadas ha generado debate en el país.
La propuesta, respaldada por legisladores de ambos partidos, implicaría más horas de luz durante las tardes de invierno, aunque también provocaría amaneceres más tardíos. Sus promotores sostienen que la medida beneficiaría al turismo, el comercio, la hostelería y las actividades al aire libre, además de eliminar las molestias asociadas al cambio estacional de horario.
Sin embargo, el proyecto enfrenta críticas de representantes de estados agrícolas y especialistas en salud, quienes advierten que los amaneceres tardíos podrían afectar la seguridad de los estudiantes que se desplazan temprano a las escuelas, complicar las labores del campo y alterar los ritmos circadianos.
Diversos estudios señalan que eliminar los cambios de hora podría reducir el riesgo de infartos, accidentes de tránsito y otros problemas de salud. No obstante, expertos en cronobiología recomiendan que, si se adopta un horario permanente, se mantenga el horario estándar en lugar del horario de verano, por favorecer una mayor exposición a la luz natural durante las mañanas.
Estados Unidos ya intentó implementar el horario de verano permanente en la década de 1970, durante la crisis energética, pero la medida fue revertida meses después debido al rechazo generado por los amaneceres demasiado tardíos en invierno. Ahora, el Congreso vuelve a abrir el debate sobre una reforma que podría cambiar la rutina de millones de estadounidenses.










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