El abogado y comentarista político Giovanni Morillo advirtió que la actual situación interna del Partido Revolucionario Moderno (PRM) representa una seria prueba para el liderazgo del presidente Luis Abinader, al considerar que las tensiones y conflictos dentro de la organización oficialista podrían afectar la estabilidad política y la gobernabilidad.
Morillo calificó el escenario como un “viacrucis interno” y sostuvo que este tipo de crisis tiene una raíz histórica, al recordar que las luchas internas del antiguo “partido blanco” han marcado negativamente distintas gestiones presidenciales a lo largo del tiempo.
Como precedentes, citó los gobiernos de Salvador Jorge Blanco y Antonio Guzmán, así como el impacto político del denominado “Álbum de la Corrupción”, episodios que, según explicó, dejaron profundas secuelas en la imagen institucional del partido en el poder. También mencionó el caso de Alfredo Pacheco durante el gobierno de Hipólito Mejía, cuando, siendo presidente de la Cámara de Diputados, protagonizó hechos que evidenciaron altos niveles de confrontación interna, incluyendo intentos de imposición por la fuerza.
De acuerdo con Morillo, en la actualidad se repiten patrones similares, reflejados en declaraciones que calificó como funestas, atribuidas nuevamente a Alfredo Pacheco, así como en la disputa política entre Magín Díaz y Luis Valdez, conflictos que —a su juicio— debilitan la cohesión del PRM y generan riesgos para la gobernabilidad.
El analista señaló que el presidente Luis Abinader procura relanzar su gestión con una nueva imagen que le permita concluir su mandato de manera digna y coherente, sin ceder ante sectores políticos que, según expresó, conciben el Estado como un botín personal.
“No se trata de arrodillarse ante intereses particulares que solo buscan lucrarse, sin importarles el daño al liderazgo presidencial ni al país”, afirmó Morillo.
Finalmente, sostuvo que las decisiones que actualmente se están tomando dentro del PRM son necesarias, aunque incómodas, y consideró que frenar prácticas internas perjudiciales constituye un paso correcto, aun cuando ello genere tensiones dentro del partido oficialista.










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