Guyana, Argelia y Somalia elevaron su voz este martes en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para cuestionar con firmeza la débil actuación de la comunidad internacional frente a la profunda crisis que sacude a Haití, país sumido en un colapso político, humanitario y de seguridad.
La embajadora de Guyana ante la ONU, Carolyn Rodrigues-Birkett, intervino en nombre de las tres naciones y calificó de “tibia” y “desproporcionada” la respuesta global ante lo que describió como un escenario de emergencia total que amenaza con deteriorarse aún más si no se actúa de inmediato.
Denuncian falta de compromiso real
Rodrigues-Birkett alertó que “el progreso alcanzado hasta ahora está a punto de perderse”, en alusión a los esfuerzos diplomáticos y operativos impulsados por organismos multilaterales. Subrayó que el deterioro institucional en Haití, sumado al control territorial de las pandillas armadas, ha dejado a la población civil en un estado de absoluta indefensión.
“La comunidad internacional no está a la altura de la crisis que enfrenta Haití. Necesitamos una acción más contundente y recursos que correspondan con la magnitud de esta tragedia”, expresó.
Piden fortalecer mecanismo de seguridad
La diplomática enfatizó la necesidad urgente de apoyar operativamente el Mecanismo Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MMAS), una misión internacional que, según dijo, “no ha podido cumplir su mandato” debido a la falta de financiamiento y de contribuciones logísticas de los Estados miembros.
Instó al Consejo de Seguridad y a los países con capacidad operativa a aportar recursos humanos, técnicos y económicos para que dicha misión pueda desplegarse de forma efectiva y proteger a la población haitiana, actualmente vulnerable al accionar de grupos armados.
Llamado a la solidaridad africana y caribeña
Además de su crítica directa a las potencias tradicionales, Rodrigues-Birkett hizo un llamado especial a los países del Caribe y África a no quedarse de brazos cruzados ante la situación de Haití, considerada una “tragedia compartida” que debe movilizar la solidaridad Sur-Sur.
“Si Haití colapsa definitivamente, será un fracaso colectivo. Debemos evitar que el abandono prolongado se traduzca en una catástrofe humanitaria irreversible”, advirtió.
Haití sigue sin salida a corto plazo
Mientras tanto, Haití continúa enfrentando un escenario caótico. La violencia de las pandillas, la falta de gobernabilidad, la escasez de alimentos y medicinas, y la parálisis institucional han generado una crisis multidimensional sin precedentes, que se agrava con cada semana sin intervención internacional efectiva.
Las voces de Guyana, Argelia y Somalia se suman a la creciente presión para que las grandes potencias y organismos multilaterales actúen con mayor rapidez y compromiso.










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