El Hospital Regional Universitario Jaime Mota, principal centro de salud de la región Enriquillo y hospital de referencia para las provincias Barahona, Bahoruco, Independencia y Pedernales, enfrenta una crisis que compromete la calidad de los servicios médicos y la seguridad de pacientes, familiares y personal sanitario.
Deterioro generalizado
Lo que durante años fueron denuncias aisladas sobre fallas de infraestructura y equipos, hoy se ha convertido en un deterioro estructural que afecta el funcionamiento del principal hospital público del Suroeste. Entre las deficiencias señaladas figuran averías en el sistema eléctrico, colapso del alcantarillado, baños fuera de servicio, rebosamiento de aguas residuales, fallas en la climatización y deterioro de distintas áreas del centro.
Silencio oficial
Pacientes y familiares denuncian constantemente las condiciones en redes sociales, mientras varios médicos consultados prefirieron no ofrecer declaraciones públicas por temor a represalias. La directora médica, Grasiela Lafontaine, evitó responder preguntas sobre la crisis y se limitó a señalar que el medio ya disponía de la información.
Apagón paralizó servicios
Uno de los episodios más críticos fue el apagón de seis horas que dejó al hospital sin energía eléctrica, obligando a suspender o retrasar servicios esenciales. Pacientes sometidos a hemodiálisis debieron interrumpir sus tratamientos, situación especialmente delicada para quienes padecen insuficiencia renal. Hasta la fecha, las autoridades no han explicado públicamente las causas del incidente.
Colapso del alcantarillado
La crisis se agravó con el rebosamiento de sanitarios en áreas del primer y segundo nivel, incluyendo la sala de observación. Pacientes fueron trasladados de manera improvisada al área de Maternidad y posteriormente reubicados en otra dependencia.
Advertencia de exdirector
El exdirector del hospital y expresidente del CMD en la región, Carlos Antonio Féliz Terrero, advirtió que las condiciones actuales representan un riesgo para la salud. “Se produjo un rebosamiento de aguas residuales con materia fecal en áreas del primer y segundo nivel y varios baños permanecen obstruidos. Estas condiciones pueden convertirse en un foco de contaminación”, expresó. Pidió la intervención inmediata del Ministerio de Salud Pública, el SNS, el Servicio Regional de Salud Enriquillo y demás instituciones responsables.
Escasez de medicamentos
A los problemas de infraestructura se suma la escasez recurrente de medicamentos e insumos médicos. Familiares de pacientes aseguran que con frecuencia deben comprar materiales indispensables porque el hospital no dispone de ellos o sus existencias son insuficientes. Para Féliz Terrero, esta situación impone una carga económica adicional sobre familias de escasos recursos de las provincias del Suroeste.
Crisis arrastrada
El deterioro no es reciente. En marzo pasado, un conato de incendio por falla eléctrica obligó al traslado de pacientes de Cuidados Intensivos y Quirúrgica. Meses después, el doctor Carlos Julio Féliz Vidal promovió una colecta para adquirir un aire acondicionado destinado al Banco de Sangre. Un ingeniero vinculado a la reconstrucción del hospital atribuyó el deterioro a la ausencia de mantenimiento preventivo desde la entrega de la obra.
Declaraciones en Punto y Coma
El periodista Benny Rodríguez abordó la crisis del hospital en el programa Punto y Coma, donde reiteró que las condiciones actuales del Jaime Mota representan un riesgo para pacientes y personal sanitario, y que la situación exige una intervención inmediata de las autoridades competentes.
Impacto regional
El Jaime Mota es el único hospital regional de alta complejidad en el Suroeste, lo que convierte su crisis en un problema de alcance social. Miles de personas dependen exclusivamente de este centro para recibir atención especializada, en una de las regiones con mayores niveles de vulnerabilidad del país.










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