Una escena incómoda vivida junto a sus hijas llevó a la periodista dominicana Jessica Hasbún a pronunciarse sobre una práctica que, según ella, se ha vuelto inaceptablemente común en el país: orinar en la calle sin consecuencia alguna.
El incidente ocurrió mientras Hasbún compartía con sus hijas en una heladería del sector Naco, en el Distrito Nacional. Un hombre en aparente estado de embriaguez pidió utilizar el baño del establecimiento.
Al ser informado de que el baño no estaba disponible, salió al parqueo y orinó sin ningún pudor, a plena luz del día, ante la mirada atónita de la comunicadora y sus niñas.
La periodista relató el hecho en sus redes sociales con preocupación. Señaló que sus hijas observaban con desconcierto al individuo mientras ella intentaba tranquilizarlas.
“Coman su helado, tranquilas”, fue lo único que atinó a decirles en medio de una escena que la dejó indignada.
Crítica a la tolerancia social frente al incivismo
Hasbún aprovechó su testimonio para hacer una crítica directa al grado de permisividad que existe en la República Dominicana ante este tipo de actos.
Resaltó que en otros países, como Estados Unidos, orinar en la vía pública puede acarrear sanciones legales severas, que van desde multas hasta cárcel y, en algunos casos, el registro como delincuente sexual.
“¿Hasta cuándo vamos a normalizar que alguien orine en la calle sin consecuencia?”, cuestionó la comunicadora, resaltando que este no es un tema menor ni aislado, sino un reflejo de cómo el respeto a los espacios públicos se ha ido perdiendo.
Respeto y civismo como temas centrales
La denuncia de Hasbún ha generado una oleada de comentarios en redes sociales, donde muchas personas coincidieron en que este tipo de comportamientos se ha vuelto común en distintas zonas del país, incluso en sectores céntricos y altamente transitados.
Más allá de lo anecdótico, la periodista planteó el problema desde una perspectiva de civismo y responsabilidad compartida.
“No se trata solo de leyes, sino de respeto”, escribió. En su reflexión, apeló a la conciencia colectiva para que se valore la limpieza, la seguridad y el orden en los espacios comunes.
Salud pública y educación ciudadana
El hecho también pone en evidencia los riesgos sanitarios que conlleva esta práctica. Orinar en la vía pública no solo representa una falta de decoro, sino también una amenaza a la salud pública.
Además, muestra las debilidades en cuanto a la disponibilidad de baños públicos, la atención a personas en condición de calle y la gestión de espacios urbanos.
Expertos consultados en temas de urbanismo y convivencia ciudadana han insistido en la necesidad de campañas educativas, multas ejemplares y la habilitación de instalaciones sanitarias adecuadas como pasos urgentes para combatir este tipo de conducta.
Un llamado a las autoridades
Con su denuncia, Jessica Hasbún no solo compartió una experiencia personal incómoda, sino que puso en el centro del debate un problema cotidiano que muchas veces pasa desapercibido.
Su llamado ha tocado una fibra social: la urgencia de recuperar el sentido de orden y dignidad en el uso del espacio público.
La periodista recordó que tener ciudades limpias y seguras no es tarea exclusiva de las autoridades, sino un deber de todos los ciudadanos. “Espacios limpios y seguros son responsabilidad de todos”, concluyó.
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