El legendario cineasta, actor y comediante Mel Brooks celebra este domingo su centenario, dejando un legado que transformó para siempre la comedia en el cine, la televisión y el teatro con obras emblemáticas como The Producers, Get Smart y Young Frankenstein.
Nacido como Melvin James Kaminsky el 28 de junio de 1926 en Brooklyn, Nueva York, Brooks creció en una familia judía de escasos recursos tras perder a su padre cuando era un bebé. Más tarde combatió en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, una experiencia que marcó profundamente su vida y su visión del humor.
A lo largo de su carrera convirtió la sátira, la parodia y el humor negro en su sello distintivo. “La risa es un grito de protesta contra la muerte”, ha repetido en numerosas ocasiones, una filosofía que también plasmó en su autobiografía ¡Todo sobre mí!.
Brooks inició su trayectoria como comediante en los escenarios de Catskill y luego dio el salto a la televisión como guionista del programa de Sid Caesar. Su primer gran éxito llegó con la creación, junto a Buck Henry, de Get Smart, una exitosa parodia del espionaje durante la Guerra Fría protagonizada por el inolvidable Agente 86.
En 1967 debutó como director con The Producers, una irreverente sátira sobre el nazismo que le valió el premio Óscar al mejor guion original. Décadas después adaptó la historia a Broadway, donde el musical hizo historia al conquistar 12 premios Tony.
Su filmografía incluye clásicos como Blazing Saddles, Young Frankenstein, High Anxiety, Spaceballs y Robin Hood: Men in Tights, consolidándose como uno de los grandes referentes de la comedia cinematográfica.
Además de su faceta humorística, Brooks produjo importantes dramas a través de Brooksfilms, entre ellos The Elephant Man, dirigida por David Lynch, así como Frances, My Favorite Year y The Fly.
Su trayectoria lo convirtió en uno de los pocos artistas en obtener el prestigioso EGOT, al ganar los premios Emmy, Grammy, Óscar y Tony. También recibió la Medalla Nacional de las Artes de manos del entonces presidente Barack Obama en 2016.
A sus 100 años, Mel Brooks continúa activo y mantiene intacto su característico sentido del humor. Cuando le preguntan cuál es el secreto para vivir tanto, responde con una de sus frases más célebres: “No morir”.










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