
SANTO DOMINGO. – En un desgarrador testimonio que ha paralizado el Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, Gregory Adames, ex empleado de la discoteca Jet Set, denunció que la tragedia que segó la vida de 236 personas fue el resultado directo de la negligencia y la priorización del lucro sobre la seguridad humana.
Adames, quien sobrevivió al colapso pero perdió a siete de sus compañeros, calificó el evento como una fatalidad que se pudo evitar. “Eso no debió pasar, ahí no debió morir una sola persona”, sentenció ante el juez, señalando directamente a los propietarios, Antonio y Maribel Espaillat, de tener conocimiento pleno de los fallos estructurales del local.
Negligencia bajo el techo: Lonas y cables provisionales
El relato de la víctima detalló una serie de irregularidades técnicas que convertían al establecimiento en una “trampa mortal”:
Instalaciones Eléctricas: Tras un incendio en 2023, se instalaron cables provisionales no aptos para el alto consumo del local. Según Adames, pese a las advertencias técnicas, la orden de la gerencia fue abrir “porque se abría”.
Parches Estructurales: Ante las constantes filtraciones y el desprendimiento de concreto, la solución administrativa no fue reparar la estructura, sino colocar lonas plásticas sobre el techo falso para acumular agua y vaciarla antes de cada fiesta.
Mantenimiento Improvisado: El propio Adames confesó que debía subir a escaleras para tumbar pedazos de concreto flojos para evitar que hirieran a los clientes, enviando fotos y videos a los dueños como prueba del riesgo.
“La fecha es demasiado buena para cerrar”
El momento más tenso de la declaración fue la reconstrucción de las horas previas al colapso. Adames narró que a las 11:00 p.m., tras un incidente donde un cliente casi resulta herido por el techo, le suplicó a la señora Maribel Espaillat suspender el evento.
“Doña, usted está pensando en la fiesta que viene, pero lo que nos están advirtiendo puede ser peor”, recordó haberle dicho. La respuesta de la propietaria, según el testigo, fue que la fecha era “demasiado buena” para detener la operación.
Un clamor por justicia y verdad
Visiblemente afectado, el sobreviviente rechazó que sus palabras nazcan del rencor o la envidia. Su motivación, afirmó, es la memoria de las víctimas y la herida abierta en el pueblo dominicano.
“Lo que yo escuché ahí dentro no lo vio nadie. Personas llamando, golpeando bajo los escombros… esto no es por envidia, es por la verdad”, concluyó Adames en un turno de palabra que dejó en evidencia la fragilidad de la seguridad en centros de diversión de alta concurrencia.
El proceso judicial continúa, mientras la sociedad dominicana sigue de cerca el caso de una de las tragedias más letales en la historia reciente del entretenimiento nacional, que además dejó un saldo de más de 180 heridos.









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