Tras sus victorias iniciales contra las cadenas ABC y CBS, la ofensiva judicial del presidente estadounidense, Donald Trump, contra medios de comunicación enfrenta una mayor resistencia en los tribunales y entre organizaciones defensoras de la libertad de prensa.
Las recientes decisiones judiciales contrastan con los acuerdos millonarios alcanzados por ABC y CBS en demandas presentadas por Trump, mientras otros procesos impulsados por el mandatario avanzan con dificultades.
Uno de los casos más recientes involucró a periodistas de The New York Times que publicaron artículos sobre la seguridad del nuevo avión presidencial. A finales de julio, el Departamento de Justicia anuló las citaciones que buscaban obligarlos a declarar, luego de que un juez federal considerara deficiente la actuación legal de la administración y determinara que vulneraba las protecciones de los periodistas y sus fuentes.
También avanzan con dificultades dos demandas por difamación presentadas por Trump: una contra The New York Times, relacionada con artículos y un libro sobre el origen de su fortuna, y otra contra The Wall Street Journal, por una publicación sobre una carta dirigida al fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein.
ABC y CBS optaron por acuerdos millonarios
Los procesos contra ABC y CBS terminaron con acuerdos de 15 millones y 16 millones de dólares, respectivamente.
Trump demandó a ABC por declaraciones relacionadas con una sentencia civil en su contra en un caso de agresión sexual, mientras que acusó a CBS de engañar a los espectadores al transmitir diferentes fragmentos de una entrevista realizada a Kamala Harris durante la campaña presidencial de 2024.
Expertos legales citados en el análisis consideran que ambas demandas tenían posibilidades de ser desestimadas, pero las empresas habrían optado por los acuerdos por razones comerciales.
La situación de ABC, sin embargo, demuestra que esos acuerdos no necesariamente eliminan las presiones posteriores. La cadena enfrenta ahora la posibilidad de que algunas de sus emisoras locales pierdan licencias, en medio de disputas relacionadas con su cobertura y con la decisión de mantener al presentador Jimmy Kimmel, crítico de Trump y de su entorno.
BBC enfrenta demanda millonaria
Otro de los casos involucra a la BBC, a la que Trump reclama 10.000 millones de dólares por un supuesto montaje engañoso de uno de sus discursos.
La cadena británica ha adoptado una estrategia que, según expertos, podría convertirse en una herramienta relevante frente a este tipo de demandas: exigir al mandatario que presente documentación financiera que permita determinar la magnitud de los daños que asegura haber sufrido.
La presión sobre los medios como estrategia política
Expertos consideran que el objetivo de Trump no necesariamente es ganar cada uno de los procesos judiciales, sino mantener una presión constante sobre los medios y cuestionar su credibilidad.
El profesor de periodismo Dan Kennedy, de la Universidad Northeastern, señaló que desacreditar a los medios ha sido una parte central de la estrategia política de Trump durante más de una década, mediante ataques públicos y demandas judiciales.
A esto se suma el costo económico y de tiempo que implica para las organizaciones periodísticas defenderse en los tribunales, incluso cuando finalmente logran imponerse.
La disputa también genera preocupación por el futuro de las protecciones legales que históricamente han limitado las demandas por difamación contra medios de comunicación. Entre ellas se encuentra el precedente de la Corte Suprema de Estados Unidos que establece que los funcionarios públicos deben demostrar “malicia real” para prosperar en este tipo de acciones.
Por ahora, expertos citados consideran poco probable que el máximo tribunal estadounidense revierta ese precedente, aunque reconocen que la ofensiva judicial de Trump mantiene bajo presión a medios y periodistas.
