BARCELONA, España. – La República Dominicana formó parte este sábado de la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, un encuentro que reunió en esta ciudad a destacados líderes de la corriente progresista internacional, encabezados por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.
La delegación dominicana estuvo encabezada por el ministro de Justicia, Antoliano Peralta, quien representó al país en un foro marcado por la presencia de mandatarios de izquierda y la ausencia de representantes de los Estados Unidos.
Líderes presentes y agenda
El evento contó con la participación de figuras de peso en la política regional y global, tales como:
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Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil)
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Claudia Sheinbaum (México)
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Gustavo Petro (Colombia)
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Cyril Ramaphosa (Sudáfrica)
Según informó el Ministerio de Justicia a través de sus canales oficiales, el objetivo del encuentro fue abordar temas críticos para la estabilidad global, incluyendo la protección de las instituciones, el combate a la desinformación y los nuevos desafíos digitales.
“La participación del país reafirma su compromiso con el Estado de derecho y los valores democráticos”, precisó la institución.
Controversia política y contexto diplomático
A pesar del enfoque institucional presentado por el Gobierno, la presencia dominicana en Barcelona ha generado reacciones inmediatas en el ámbito político local. Algunos sectores califican el evento como una “anti-cumbre”, dada la marcada línea ideológica de la mayoría de los asistentes.
El presidente de la Fuerza Nacional Progresista, Pelegrín Castillo, cuestionó la asistencia del ministro Peralta a través de sus redes sociales:
“¿Estoy viendo bien? Por la composición del grupo es notoria una línea ideológica que busca salvar a los regímenes de izquierda de Iberoamérica de la debacle en curso”, expresó Castillo.
Un delicado equilibrio internacional
La asistencia a este foro en España contrasta con la reciente agenda internacional del presidente Luis Abinader, quien en marzo participó en la Cumbre del Escudo de las Américas. Dicha iniciativa, impulsada por la administración de Donald Trump, agrupa a aliados estratégicos de Washington y excluyó precisamente a países como México, Brasil y Colombia.
Esta dualidad en la participación dominicana refleja un esfuerzo por mantener puentes diplomáticos con diversos bloques, a pesar de las crecientes diferencias ideológicas entre la administración estadounidense y el bloque progresista iberoamericano liderado por Pedro Sánchez.










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