El jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, asistirá a la cumbre de la OTAN en Ankara con información que el Ejecutivo considera prueba del pleno compromiso de España con la organización, en respuesta a las acusaciones del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre el supuesto escaso gasto español en defensa.
Desde la cumbre del año pasado, cuando España fue el único país que no secundó el objetivo de elevar el gasto militar hasta el 5 % del PIB para 2035, las críticas de Trump se intensificaron. El malestar aumentó después de que Madrid considerara que la guerra contra Irán estaba fuera del derecho internacional y prohibiera el uso de las bases militares de Morón y Rota para esa operación.
España defiende su posición
Fuentes del Gobierno español aseguraron que Sánchez acudía “tranquilo y con los deberes hechos”, respaldado por datos que la propia OTAN reconocía. Recordaron que el Comité de Política y Planes de Defensa de la Alianza concluyó que España había logrado sus objetivos de capacidades fijados para 2025, con un grado de cumplimiento superior a la media europea y a países como Canadá.
De hecho, España se situó como el séptimo país que más había cumplido de los 32 miembros de la OTAN, el tercero con más efectivos desplegados en misiones de paz y el primero en aportación de soldados en el flanco oriental.
Contribución militar
El Ejecutivo subrayó que España era el segundo mayor contribuyente en capacidades navales de la Alianza y el cuarto en capacidades aéreas, además de desempeñar un papel relevante en la defensa de Ucrania.
Todo ello fue posible, según el Gobierno, gracias a la consolidación de un gasto en defensa del 2 % del PIB, porcentaje que consideró compatible con el estado del bienestar, frente al compromiso del 5 % que, a su juicio, lo impediría.
Críticas a otros países
Fuentes oficiales señalaron que muchos países que se comprometieron a alcanzar el 5 % del PIB probablemente no lo lograrían y llamaron la atención sobre las decisiones que estaban adoptando en ese camino, como subidas de impuestos, incremento de la deuda y recortes sociales.
De ahí la tranquilidad con la que Sánchez afrontaba la cumbre, pese a la imprevisibilidad de Trump, al que instaron a exponer sus datos si discrepaba de los informes de la OTAN.
Discrepancia con Rutte
El Gobierno también salió al paso de las dudas expresadas por el primer ministro neerlandés, Mark Rutte, sobre la capacidad de España de cumplir con un gasto máximo del 2.1 % del PIB. “Se trata de un asunto muy serio para trabajar con meras especulaciones”, respondieron las fuentes, reconociendo no obstante la posición incómoda de equilibrio que Rutte debía mantener.
Contexto de la cumbre
La cita de Ankara se desarrollará en un ambiente marcado por las tensiones entre Estados Unidos y varios países europeos sobre el gasto en defensa y la estrategia frente a Irán. España reiteró que no cedería en su determinación de no comprometerse a gastar un 5 % de su PIB en defensa, defendiendo que su contribución actual era suficiente y reconocida por la propia Alianza.










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