El senador del Distrito Nacional y miembro de la dirección política de la Fuerza del Pueblo (FP), Omar Fernández, advirtió que si las principales organizaciones de la oposición, específicamente la suya y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), no logran encontrar puntos de entendimiento mutuo, difícilmente podrán proyectar la capacidad necesaria para unificar a la nación.
Al abordar el escenario electoral proyectado para el 2028, Fernández señaló que la dificultad para cohesionar a las fuerzas opositoras en un contexto complejo envía una señal de cuestionamiento sobre la capacidad de unificar a todo un país.
“Si se nos hace difícil unir a la oposición, ¡caramba!, da la impresión como de que también se nos haría difícil unir a toda una nación, si no sabemos unirnos nosotros”, expresó durante una entrevista en el podcast Gurú Media.
Concertación y rol político
El legislador manifestó que estaría dispuesto a asumir el rol de puente o elemento cohesionador entre ambas entidades políticas si el proceso así lo requiriera, aclarando que esta función también podría ser desempeñada por cualquier otro político.
Indicó que, en la etapa actual, cada organización realiza sus trabajos de fortalecimiento territorial e institucional de manera independiente, lo que calificó como “el proceder correcto para este momento”.
No obstante, reiteró que la concertación futura es la vía para presentar una alternativa gubernamental con posibilidades reales de desplazar al Partido Revolucionario Moderno (PRM) del poder.
Postura ideológica y propuestas
Fernández definió su postura ideológica como conservador y de derecha, detallando que su marco de creencias incluye la defensa de la familia tradicional, la promoción de la lectura de la Biblia en las escuelas y el rechazo a la introducción de “agendas globalistas ajenas al interés nacional”.
En el ámbito económico, se expresó a favor de la propiedad privada, las libertades individuales y la reducción del aparato estatal, promoviendo la transición hacia un Estado más pequeño y eficiente.
En materia migratoria, propuso la implementación de medidas estrictas en la frontera dominico-haitiana, incluyendo la construcción de un centro de detención de extranjeros indocumentados para asegurar la correcta ejecución de los procesos de deportación. También denunció la operación de mafias locales dedicadas al tráfico ilegal de migrantes, señalando la implicación de funcionarios públicos y autoridades uniformadas.
Recordó que promovió en el Congreso un proyecto de ley para sancionar con inhabilitación permanente para el servicio público a los funcionarios cómplices, aunque finalmente la pena fue fijada en 20 años adicionales tras cumplir condena de prisión, debido a la falta de votos en las cámaras legislativas.
Relación familiar y política
Al ser cuestionado sobre posibles fricciones con su padre, el expresidente Leonel Fernández, por eventuales aspiraciones presidenciales, el senador descartó cualquier escenario de desencuentro político entre ambos. Aseguró que mantienen una relación de estrecha confianza y consulta periódica sobre las decisiones políticas.
En el plano personal, reveló que cursó sus estudios de Derecho en la PUCMM por recomendación directa de su padre, a pesar de que inicialmente deseaba estudiar administración de empresas en otra institución académica.
Por otra parte, defendió la designación de Juan Garrigó Mejía como secretario general del PRM, frente a los señalamientos de “monarquía partidaria” por su ascendencia familiar. El senador calificó a Garrigó como “un joven con condiciones de liderazgo y talento”, argumentando que las críticas basadas únicamente en su origen representan “una actitud de envidia”.
