El gobierno de los Estados Unidos decidió abstenerse de imponer nuevos aranceles a los aviones comerciales y sus componentes, tras una investigación sobre el sector, según una proclamación firmada el jueves por el presidente Donald Trump.
Investigación del Departamento de Comercio
La pesquisa concluyó que las acciones de países extranjeros “siguen perjudicando” a la industria estadounidense de fabricación de aviones comerciales y que el país depende en exceso de las cadenas de suministro externas.
Sin embargo, el secretario de Comercio recomendó que no se impusieran aranceles de inmediato, al considerar los posibles riesgos para la seguridad nacional que plantean las importaciones de aviones, motores a reacción y piezas asociadas.
Contexto y antecedentes
Desde su regreso a la Casa Blanca el año pasado, Trump ha aplicado amplios aranceles a socios comerciales y gravámenes específicos a sectores como el acero, aluminio y automóviles. Aunque muchos de los aranceles globales fueron anulados por la Corte Suprema, algunos gravámenes sectoriales permanecen en vigor.
El constructor brasileño Embraer fue inicialmente afectado por las tarifas, aunque en julio Washington dejó en suspenso las medidas contra esa empresa.
La investigación sobre la industria aeronáutica se realizó bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión del Comercio de 1962, la misma autoridad utilizada por Trump para aplicar otros aranceles sectoriales.
Futuras negociaciones
Por ahora, el gobierno busca mantener nuevas negociaciones con sus socios comerciales para ajustar las importaciones de modo que sus volúmenes “no amenacen con perjudicar la seguridad nacional de Estados Unidos”.
La proclamación deja abierta la posibilidad de acciones futuras, lo que mantiene la expectativa en el sector aeronáutico y entre los socios comerciales de Washington.










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