El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, participará la próxima semana en la cumbre de la OTAN en Ankara, marcada por la confrontación con sus aliados europeos, a quienes calificó de “terribles” por no respaldar su estrategia en la guerra contra Irán.
Trump aseguró que asiste “solo por respeto” al anfitrión, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, a quien considera una excepción dentro de un entorno de socios que, según él, no han estado a la altura de las circunstancias.
Tensiones con Europa
En los últimos meses, las críticas más duras del mandatario se han dirigido contra España, Italia, Alemania, Francia y Reino Unido, a quienes reprocha haber negado apoyo logístico para reabrir el estrecho de Ormuz o el acceso a bases militares en momentos clave del conflicto con Teherán.
De España llegó a decir que es un “desastre dentro de la OTAN” y amenazó con un embargo comercial por la negativa del Gobierno a autorizar el uso de las bases de Rota y Morón, además de no aumentar el gasto en defensa en la medida que exige Washington.
Incluso con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, hasta ahora considerada cercana a Trump, se produjo un cruce de reproches. El republicano afirmó que su popularidad “está por los suelos”, mientras Meloni respondió que su relación con Trump “no la ha ayudado” y que su popularidad “no es asunto” del presidente estadounidense.
Retirada de tropas
El malestar de Trump no se limita a declaraciones. En mayo anunció la retirada de 5,000 soldados de Alemania, país que alberga la mayor presencia militar estadounidense en Europa, como respuesta a críticas del canciller Friedrich Merz sobre la estrategia de Washington respecto a Irán.
“¿Por qué estamos protegiendo a países que no nos protegen a nosotros?”, cuestionó Trump, al señalar que la situación refleja el escenario que siempre temió de la OTAN: una alianza en la que Estados Unidos protege a Europa, pero cuyos miembros no están dispuestos a acudir en ayuda de Washington.
La OTAN como “tigre de papel”
El presidente ha aprovechado este contexto para volver a cuestionar la utilidad de la organización atlántica y el reparto de cargas entre sus miembros. Ha definido a la OTAN como un “tigre de papel” y ha insinuado que contempla seriamente retirar a Estados Unidos de la Alianza, aunque para ello necesitaría el aval del Congreso.
Una ley aprobada en 2023 bajo la administración de Joe Biden prohíbe al Gobierno estadounidense suspender o retirar al país del Tratado del Atlántico Norte sin autorización legislativa, ya sea mediante una ley específica o con la aprobación de dos tercios del Senado.
Debate sobre gasto militar
La cuestión del gasto en defensa también sobrevuela la cumbre de Ankara. Los aliados se comprometieron en 2025, durante la reunión en La Haya, a elevar su gasto militar al 5 % del PIB en diez años. Sin embargo, las diferencias en el ritmo y alcance de esos incrementos son otra de las obsesiones de Trump, quien asegura que Europa no está cumpliendo su parte del acuerdo.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, intentó suavizar las tensiones tras reunirse con Trump en la Casa Blanca la semana pasada. “Ha habido casos aislados que realmente le han decepcionado, pero, en términos generales, sus aliados europeos han estado ahí”, defendió.










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