La FIFA informó este martes que la jornada disputada el lunes se convirtió en la de mayor asistencia en la historia de la Copa Mundial de Fútbol, al congregar un total de 288,007 espectadores en los diferentes estadios que albergaron partidos del torneo.
El encuentro entre Noruega y Senegal, celebrado en el estadio de Nueva York-Nueva Jersey, registró la mayor concurrencia de la jornada con 80,663 aficionados en las gradas. Le siguió el choque entre Argentina y Austria, disputado en Dallas, que reunió a 70,649 espectadores.
Asimismo, el partido Jordania-Argelia, celebrado en el estadio de la Bahía de San Francisco, contó con una asistencia de 68,371 personas, mientras que el duelo entre Francia e Irak, en Filadelfia, fue presenciado por 68,324 fanáticos.
Los datos reflejan el enorme interés que continúa generando el Mundial 2026, incluso en medio de las críticas por el alto costo de las entradas. En numerosos encuentros de la fase de grupos, los boletos en categorías principales superaron los 600 dólares, provocando cuestionamientos de aficionados y organizaciones de consumidores.
Sin embargo, la respuesta del público ha demostrado que la pasión por el fútbol se mantiene por encima de las limitaciones económicas. Miles de seguidores viajaron desde distintas partes del mundo para vivir la experiencia mundialista, pese a que para muchos el costo de asistir a un solo partido representa una inversión significativa.
La situación se ha visto influenciada por el sistema de precios dinámicos implementado por la FIFA, mecanismo que ajusta el valor de las entradas en función de la demanda. Según plataformas especializadas en monitoreo de boletos, algunos partidos de gran atractivo experimentaron aumentos superiores al 100 % en el mercado secundario una vez iniciado el campeonato.
Los encuentros más demandados llegaron a cotizarse por encima de los 4,000 dólares en reventa, mientras que para fases avanzadas del torneo se reportaron ofertas de precios extraordinariamente elevados en plataformas autorizadas.
La FIFA también ha permitido una mayor flexibilidad en el mercado oficial de reventa, donde los usuarios pueden fijar libremente los precios de sus entradas. Esta modalidad ha generado debate entre los aficionados debido a las comisiones aplicadas sobre cada transacción.
Pese a la controversia por los costos, las cifras de asistencia reflejan que el Mundial 2026 mantiene una capacidad de convocatoria sin precedentes, consolidándose como uno de los eventos deportivos más seguidos y rentables de la historia.










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