Un grupo de turistas quedó atrapado este martes en un mirador cercano a una favela de Río de Janeiro, Brasil, en medio de una operación policial contra narcotraficantes, en un hecho que se convierte en el segundo incidente similar registrado este año en la ciudad.
El operativo se desarrolló en la madrugada en el Morro Dona Marta, ubicado en el barrio Botafogo, donde agentes de la policía ejecutaban decenas de órdenes de arresto y allanamiento contra integrantes del Comando Vermelho, una de las principales organizaciones criminales del país, según informó la propia institución.
Durante la intervención se registraron intensos tiroteos que dejaron a decenas de personas atrapadas en un mirador turístico cercano a la favela, donde muchos habían acudido para observar el amanecer.
Testigos describieron momentos de pánico y tensión mientras se escuchaban disparos continuos en la zona. Un fotógrafo presente en el lugar aseguró que la situación fue “como una guerra”, señalando que el intercambio de disparos se extendió durante varios minutos mientras los visitantes buscaban refugio.
Algunos turistas relataron que habían acudido al área como parte de recorridos guiados, pero quedaron atrapados debido al despliegue policial y los enfrentamientos armados.
La violencia no se limitó al interior del cerro, sino que se extendió hacia el barrio de Botafogo, donde se observaron fuertes operativos de seguridad y patrullajes armados en varias calles principales.
Este nuevo episodio ocurre meses después de un hecho similar en abril, cuando más de 200 turistas quedaron varados durante dos horas en otro mirador de la ciudad debido a una operación policial.
Río de Janeiro, uno de los principales destinos turísticos de Brasil, recibió en 2025 más de 2.1 millones de visitantes internacionales, una cifra récord que contrasta con los recurrentes episodios de violencia registrados en zonas específicas de la ciudad.
El operativo forma parte de la denominada “Operación Contención” contra el Comando Vermelho, una ofensiva policial que en meses recientes ha dejado un elevado número de muertos, detenidos y decomisos de armas, convirtiéndose en una de las acciones más intensas de seguridad en la historia reciente del estado de Río de Janeiro.










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