El presidente Luis Abinader reaccionó este lunes ante la posición pública que ha asumido su familia en contra de la aprobación del nuevo Código Penal sin las tres causales del aborto. Al ser cuestionado sobre el tema, el mandatario fue enfático: “Ellos tienen su criterio y yo tengo el mío”.
Durante La Semanal con la Prensa, el jefe de Estado respondió con serenidad ante la pregunta de si la postura de su entorno familiar influiría en la decisión del Poder Ejecutivo respecto a la promulgación de la controversial legislación.
Reafirma independencia entre el Gobierno y su familia
Abinader sostuvo que respeta las opiniones de sus familiares, pero aclaró que sus responsabilidades como presidente están determinadas por el interés nacional y no por posiciones personales o familiares.
“El hecho de que alguien de mi familia opine diferente no significa que haya un conflicto. Todos tenemos derecho a pensar distinto. Yo represento al pueblo dominicano”, expresó.
La afirmación llega después de que varios miembros cercanos al presidente expresaran públicamente su rechazo al proyecto de ley aprobado sin incluir las tres causales: riesgo de vida de la madre, violación/incesto y malformación incompatible con la vida.
El Código sigue en manos del Congreso
El presidente reiteró que, hasta ahora, el Código Penal continúa en proceso legislativo y que no ha llegado al Poder Ejecutivo para su observación o promulgación. Dijo que no adelantará posición hasta conocer el texto final que remita el Congreso Nacional.
“Cuando llegue al Poder Ejecutivo, tomaremos una decisión basada en la Constitución y las leyes”, puntualizó Abinader.
En semanas anteriores, el mandatario había mostrado disposición a escuchar distintas voces sobre el tema, pero evitando comprometerse con una postura específica en público.
Debate divide a la sociedad
La discusión sobre las causales ha vuelto a encender el debate entre sectores conservadores y feministas del país.
Mientras grupos religiosos apoyan la versión del Código sin excepciones al aborto, organizaciones defensoras de derechos humanos han exigido al Gobierno que no avale una ley que consideran regresiva.
Los reclamos también han llegado desde figuras cercanas al oficialismo, lo que ha intensificado la presión política en medio del contexto postelectoral.
A pesar de las diferencias, Abinader ha insistido en mantener la neutralidad del Gobierno mientras el Congreso finaliza su labor.
