El estado de Florida continúa marcando récords en la aplicación de la pena de muerte en Estados Unidos. El gobernador republicano Ron DeSantis programó para el próximo 28 de julio dos ejecuciones en un mismo día: la de James Duckett, expolicía de 68 años condenado por el asesinato y violación de una niña de 11 años en 1987, y la de Dominick Anthony Occhicone, de 80 años, quien se convertirá en el reo de mayor edad ejecutado en la historia del estado.
Doble ejecución
La coincidencia se produce porque la Corte Suprema de Florida había pausado la ejecución de Duckett en marzo pasado para revisar una nueva prueba de ADN que podría haberlo exculpado, aunque finalmente no demostró su inocencia. Occhicone, por su parte, fue sentenciado por el asesinato de los padres de su exnovia en 1986.
Con esta decisión, Florida se prepara para ejecutar al segundo preso más anciano en la historia de Estados Unidos, solo detrás de Walter Moody Jr., ajusticiado a los 83 años en Alabama en 2018.
Ritmo récord
El anuncio ocurre apenas después de la ejecución de Dennis Sochor, de 74 años, condenado por el asesinato de una joven en 1981 cuyo cuerpo nunca apareció. Fue la décima ejecución del estado en lo que va de 2026, tras el récord de 19 ajusticiamientos en 2025.
Según el Death Penalty Information Center, Florida concentra más de la mitad de las 17 ejecuciones realizadas en Estados Unidos este año, consolidando su posición como el estado con mayor aplicación de la pena capital.
Críticas de organizaciones
La agrupación Floridanos por Alternativas a la Pena de Muerte (FADP) criticó duramente la política estatal, acusando a los tribunales de “escudar a Florida de cualquier investigación significativa sobre la manera en la que mata”.
“Estamos a mitad de año y, una vez más, poseemos la oscura distinción de ser el estado que mata al mayor número de sus propios ciudadanos. Florida ha ejecutado a más personas que todos los demás estados combinados. Esto no es algo para celebrar ni para usar para ganar puntos políticos”, señaló la organización en un comunicado.
Contexto político
La política de ejecuciones masivas ha sido defendida por DeSantis como parte de su agenda de “mano dura” contra el crimen, reforzando su perfil nacional en medio de un clima político marcado por debates sobre derechos humanos y justicia penal.










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