La abstención electoral en la República Dominicana durante las elecciones presidenciales y congresuales de 2024 alcanzó un 45.6%, cifra que superó incluso la registrada en 2020, cuando la pandemia del COVID-19 y la suspensión de las elecciones municipales ofrecían explicaciones coyunturales para la baja participación. El análisis, presentado en el programa El Sol de la Mañana por el comunicador Julio Martínez Pozo, subraya que la abstención no siempre responde a apatía, sino también a un rechazo y distanciamiento de los ciudadanos frente a la oferta política.
Martínez Pozo explicó que muchas veces se asume que los más jóvenes son los más apáticos para votar, pero los datos muestran que no existen diferencias abismales por edad ni por género en cuanto a la responsabilidad de acudir a las urnas. En realidad, la extensión de la abstención puede estar vinculada a que las personas más activas y con mayor acceso a información son precisamente quienes desarrollan un rechazo más fuerte hacia las propuestas políticas disponibles.
Razones de la abstención
El estudio recoge diversas razones expresadas por los ciudadanos para justificar su ausencia en las urnas. Un 19% afirmó que no votó porque ningún candidato lo convenció, mientras que otro grupo señaló la falta de confianza en el sistema político. Apenas un 8% dijo que no encontró buenas propuestas, y otro 8% indicó que no pudo acudir porque debía trabajar. Entre las causas adicionales figuran problemas de salud (3%), lejanía de los centros de votación (3%), desconfianza en el proceso electoral (3%), falta de interés en la política (8%), percepción de corrupción (5%), ausencia de documentos para votar (5%), exclusión del padrón electoral (3%), falta de recursos para movilizarse (1%), discapacidad (1%) y estar fuera del país (1%).
Comparación histórica
El dato más llamativo es que la abstención de 2024 fue mayor que la de 2020, a pesar de que en ese año la pandemia y la suspensión de las elecciones municipales ofrecían una explicación clara para la baja participación. En 2020, la abstención alcanzó un 47.7%, mientras que en 2024, sin pandemia ni crisis sanitaria, se mantuvo elevada en 45.6%, lo que evidencia un fenómeno estructural más allá de coyunturas específicas.
Martínez Pozo destacó que la participación en elecciones celebradas en circunstancias extraordinarias, como las de 2020, fue incluso mayor que la registrada en los comicios posteriores. Esto refuerza la idea de que la abstención responde a factores más profundos, relacionados con la percepción ciudadana sobre la política y la calidad de las propuestas.
El estudio concluye que la abstención electoral en República Dominicana no puede explicarse únicamente por apatía o desinterés, sino que refleja un rechazo consciente hacia la oferta política, una distancia crítica que se manifiesta en sectores informados y activos de la sociedad.
