La última vez que Sophia Wood habló con su hijo fue días antes del Día de las Madres en Estados Unidos. Habían acordado reunirse en la residencia de ancianos donde vivía su abuela, pero el joven nunca llegó. Esa ausencia marcó el inicio de una búsqueda que terminó en un hallazgo tan inesperado como doloroso.
En julio, semanas después de haberlo reportado como desaparecido, Wood fue informada de que el cadáver en avanzado estado de descomposición encontrado en una chimenea de la escuela PS/IS 113, Anthony Pranzo, en Queens, correspondía a su hijo, Matthew Collado, de 29 años.
Una desaparición inquietante
De acuerdo con el relato de su madre, Collado fue visto por última vez en un video de vigilancia saliendo de su apartamento en Jamaica a las 3:22 de la madrugada del 9 de mayo. En el lugar quedaron su teléfono y su billetera, mientras la puerta permanecía entreabierta.
Preocupada, Wood presentó de inmediato una denuncia por desaparición y emprendió una búsqueda personal, repartiendo volantes y difundiendo información en internet. “Repartimos volantes por toda Jamaica y por cualquier sitio donde alguien pudiera decirme dónde lo habían visto. No dimos con nada”, recordó.
El hallazgo en la escuela
Casi dos meses después, el 30 de junio, un exterminador que investigaba un olor fétido en la escuela descubrió un zapato dentro de la chimenea y luego un pie. El hallazgo fue reportado a las autoridades, que inicialmente descartaron que se tratara de Collado. Sin embargo, semanas más tarde, tras pruebas de ADN y registros dentales, se confirmó la identidad del cuerpo.
“Éramos mi hija, mi hijo y yo. Éramos tres y ahora nos falta uno. Nos duele mucho”, expresó la madre en entrevista con Daily News.
Investigación sin respuestas
La Oficina del Médico Forense de Nueva York informó que, tres meses después, la causa y la forma de la muerte siguen siendo indeterminadas. No hay cámaras ni registros que expliquen cómo Collado, de 1.83 metros de estatura, terminó dentro de la chimenea.
Wood asegura que su hijo tenía miedo a las alturas y al fuego, por lo que considera inconcebible que haya subido voluntariamente. “Ese no es mi hijo. No encaja con su personalidad”, afirmó.
Ante la falta de respuestas, la madre planea contratar un investigador privado y asegura que no descansará hasta conocer la verdad. Mientras tanto, recuerda a su hijo a través de las canciones que había publicado en SoundCloud, donde aún puede escuchar su voz.
El caso ha generado conmoción en la comunidad de East Elmhurst, donde Collado creció, y mantiene abiertas las interrogantes sobre un hallazgo que, hasta ahora, sigue envuelto en misterio.
